Arde Alejandría (Reina de Egipto · Libro III) Cleopatra ha regresado al Palacio Real de Alejandría, pero volver no significa reinar. La corte sigue partida entre César, Tolomeo XIII y los hombres que gobiernan en la sombra. Pothinus conspira, Teodoto afila palabras, Achillas mueve tropas y el joven rey continúa siendo una corona manipulada por […]
Disponible
Consulta otras plataformas externas para conseguir tu eBook. Tolmarher.com no es una tienda ni una página con ánimo de lucro: es un sitio dedicado a difundir la obra literaria de Tolmarher.
Cleopatra ha regresado al Palacio Real de Alejandría, pero volver no significa reinar. La corte sigue partida entre César, Tolomeo XIII y los hombres que gobiernan en la sombra. Pothinus conspira, Teodoto afila palabras, Achillas mueve tropas y el joven rey continúa siendo una corona manipulada por manos ajenas. En medio de ese palacio lleno de puertas cerradas, Cleopatra debe convertir su presencia en poder antes de que sus enemigos vuelvan a expulsarla, o decidan matarla.
Julio César, atrapado en una ciudad que no controla del todo, intenta imponer orden romano sobre una corte egipcia hecha de intriga, orgullo y veneno. Pero Cleopatra no acepta ser tratada como una protegida ni como una pieza útil en su tablero. En la intimidad ritual de sus baños, lo enfrenta sin ceder ni un gesto de autoridad: medio desnuda, rodeada de vapor, aceites y sirvientas, obliga al conquistador de Roma a negociar en el terreno que ella domina. La seducción existe, pero no como rendición; es política, desafío y estrategia.
La tensión estalla en el puerto. Las tropas de César y las fuerzas de Tolomeo chocan entre muelles, naves, almacenes y calles estrechas. Para impedir que la flota enemiga cierre el puerto, los romanos recurren al fuego. Pero Alejandría está hecha de madera, lino, aceite, brea y papiro. Las llamas se extienden, alcanzan los depósitos vinculados a la Biblioteca y devoran miles de rollos. Cleopatra llega a tiempo de ver cómo arde una parte de la memoria del mundo.
Ante el incendio, la alianza entre César y Cleopatra se agrieta. Ella no le reprocha sólo una pérdida material, sino una herida contra el pensamiento humano. Entre humo, ceniza y papiros carbonizados, César comprende que Egipto no es únicamente un reino que puede administrar, usar o someter: es una civilización capaz de acusarlo desde sus ruinas.
Mientras la ciudad aún huele a papiro quemado, la conspiración de Pothinus queda al descubierto. El eunuco, que durante años ha gobernado detrás de Tolomeo, intenta justificar sus actos invocando la lealtad a Egipto. Pero César ya no está dispuesto a tolerar traiciones en el interior del palacio. En la sala del trono, bajo columnas inmensas y frisos sagrados, Pothinus cae de rodillas sobre el mármol y recibe una sentencia tan breve como implacable.
Arde Alejandría es la novela del fuego, la intriga y la primera gran sangre política. Cleopatra se afirma como reina dentro del palacio, César descubre que Egipto no puede reducirse a una conquista más, la Biblioteca arde como símbolo de una pérdida irreparable y Pothinus muere sin que la guerra termine. Porque su ejecución no trae paz: abre un espacio sangriento desde el que Cleopatra empieza, por fin, a gobernar.